-¿Lo echas de menos, verdad?
-¿Perdona? ¿puedes repetir esa pregunta?
-Lo echas mucho de menos, ¿no es cierto?
-Creo que es la pregunta más estúpida que me has podido hacer, porque todos los días pienso en él, todo lo que me rodea me recuerda a él, quiero que me hable, que me sonría, cualquier cosa me vale con poder tocar su piel.
Por otra parte, me miento a mí misma pensando que algún día volverá para no hacerme daño, aunque pensando eso me llene de dolor y me deprimo cada vez más, sin más esperanzas, sin fuerzas.
¿Tú crees que lo echo de menos? Yo no, ya que no es cosa imprescindible para mí, puedo vivir sin él
-Lo echas mucho de menos, ¿no es cierto?
-Creo que es la pregunta más estúpida que me has podido hacer, porque todos los días pienso en él, todo lo que me rodea me recuerda a él, quiero que me hable, que me sonría, cualquier cosa me vale con poder tocar su piel.
Por otra parte, me miento a mí misma pensando que algún día volverá para no hacerme daño, aunque pensando eso me llene de dolor y me deprimo cada vez más, sin más esperanzas, sin fuerzas.
¿Tú crees que lo echo de menos? Yo no, ya que no es cosa imprescindible para mí, puedo vivir sin él

No hay comentarios:
Publicar un comentario